divendres, 23 de desembre del 2016

04/10/2015. Eduardo del Campo. Retrato familiar de Inés Arrimadas desde Jerez: 'La niña ya es imparable'. El pare, advocat i policia a Barcelona a la dècada dels 60. Policia a Barcelona (el cap de la Brigada Social era un dels dos germans Creix), havia de deixar empremta. Recordem que durant tota la dictadura els policies vivien atrinxerats en illes de cases amb protecció militar (com en un “fort” dels westerns), amb merlets i arpilleres.

Benvolguts,

Un perfil amb quatre pinzellades, que deu reflectir l’ambient polític d’Andalusia i en general l’ambient polític fora de Catalunya. Fa 50 anys jo anava a Madrid tot sovint i més d’un cop m’havien explicat que a Madrid tothom té algún parent Guàrdia Civil o militar de carrera. En aquest cas és semblant: El pare, militància a UCD, pas a votar el PP des de fa 40 anys. És una imatge de la Transacció, que no Transició!. El pare, primer advocat i després policía [¿] en aquest ordre. En la dècada dels 60, policía a Barcelona (el cap de la Brigada Social era un dels dos germans Creix), havia de deixar empremta. Recordem que durant tota la dictadura els policies vivien atrinxerats en illes de cases amb protección militar (com en un “fort” dels westerns), carrers Selva de Mar-Andrade, carrer Benet Mateu (Benedicto a l’època)-Santa Amèlia, Avinguda de Roma-Manso, que semblava una caserna, entre d’altres…

Primo paterno Moisés Arrimadas Esteban, delegado del Ministerio de Vivienda en Cádiz en los 60 y gobernador civil y jefe provincial del Movimiento en Cuenca y Albacete en los 70….

 El pare, en tota la década dels 60, com a policía va aprendre català [¡] i sembla que la llavor va fructificar en els fills. No era corrent que en els anys 60 un policía andalús es trobés còmode a Barcelona i volgués aprendre català! I la mare no el va aprendre. S’ha de pensar que les forces d’ocupació tenien uns objectius concrets…

La trajectòria política del “primo” confirma el que m’havien explicat a Madrid!

A Catalunya, territori ocupat, als anys 60, hauria sigut difícil trobar un “currículum” semblant!
De la “nena” que és molt creguda i que defensa les seves mentides amb molta fe, hem trobat aquesta foto del dia que va fer un trist paper quedant-se amb els braços plegats mentre el Parlament cantava els Segadors. Ho va fer per fer una gracieta però se li va veure el llautó. És l'única foto del "plantón" i estranyament està unida amb una foto de salutacions nazis o fexistes o franquistes o falangistes cantant el "Cara al Sol" o las "Montañas nevadas". 

Va fer un miserable paper, que és normal quan un no defensa els seus principis sinó la seva cartera. De quin “departamento” o “ministerio” cobren aquesta gent?

Vegem l’article:

Retrato familiar de Inés Arrimadas desde Jerez: 'La niña ya es imparable'


Los padres de Inés Arrimadas nos ayudan con el retrato más 'jerezano' de la mujer del momento en Cataluña

'Aunque tiene mucho amor a Cataluña, jamás dejará de ser andaluza'

La pega del padre, 'merengue' y ex concejal de UCD: 'Es del Barça'

04/10/2015 00:24

Inés Arrimadas es hoy la dulce triunfadora de las elecciones catalanas, pero si algún día prueba el amargor de la derrota como su admirado Adolfo Suárez y se arrepiente de la aventura, no será porque no se lo advirtieron sus padres cuando ella les dijo que se unía a Ciutadans/Ciudadanos dando la cara en portada.

¡No te metas en política! ¡No te metas!

Y ella le contestaba con un punto irónico al padre, que fue concejal de Suárez:
- No, papá, ya sé que lo que tú quieres es que yo esté en el sofá, leyendo el periódico...
Rufino Arrimadas (78 años) e Inés García (71) se ríen al contarlo en su chalé de Jerez de la Frontera, la ciudad gaditana donde la número uno de la candidatura del partido de Albert Rivera en Cataluña nació el 3 de julio de 1981 (34 años ya) como la menor de los tres hijos y dos hijas del matrimonio, oriundo de un pueblito de Castilla y León, Salmoral, en Salamanca.

Su hija hizo lo que es ley de vida: no hacer caso a los temores de la generación precedente y seguir su camino. Y los padres se muestran orgullosos de que Inés les llevara la contraria. ¿Acaso -se pregunta el periodista- ellos no hicieron lo mismo en la transición de la dictadura a esta democracia que hoy se desgarra entre su antiguo pellejo y la nueva piel de otra España? Rufino Arrimadas fue concejal en el primer Ayuntamiento democrático de Jerez después de Franco, de 1979 a 1983, por la Unión de Centro Democrático (UCD) del entonces presidente Suárez. "Pedro Pacheco (el histórico líder andalucista) tenía ocho concejales y nosotros, siete". Y el PSOE, seis, y los comunistas del PCE, otros tantos. De estar al principio en la oposición, la UCD pasó a regir Jerez con los nacionalistas andaluces a petición de Pacheco para evitar el desgobierno, y a Rufino le correspondió la delegación de Tráfico. Como si hoy, para arreglar los problemas cotidianos, Ciutadans se hiciera socio circunstancial de ERC o Convergència.

Crónica ha venido al encuentro de los padres de Inés Arrimadas en Jerez para conocer sus orígenes políticos y si hay un paralelismo entre aquella Transición en la que ellos participaron y la Segunda Transición que muchos creen que se está produciendo 40 años después de la muerte del dictador, en la que su hija pequeña puede ser -está siendo- protagonista, y de nuevo desde el centro del espectro político que defendieron sus padres.

"Me hice de UCD antes de las elecciones de 1979. Era necesario actuar en política.Puse mi granito de arena", rememora en el jardín de su casa el padre de familia, policía en su juventud en Barcelona y durante décadas abogado en Jerez hasta su jubilación. Nos ha abierto la puerta poco antes y, tras pensárselo un poco, nos ha invitado a pasar y hablar, inquieto sólo, al igual que su mujer, por decir algo que moleste a su hija o al partido. Pero enseguida ha empezado a refrescar con agrado esa etapa, y al rato se ha sumado con ganas la señora Inés. "Yo me perdía los actos de él de concejal por el embarazo y porque tenía cuatro hijos más", dice la madre. A quien llevaba en el vientre en ese trepidante 1981 del golpe de Estado era a la niña que hoy, como mano derecha de Rivera, se ofrece de puente entre soberanistas y constitucionalistas -en competencia con PSOE y Podemos- para "seducir al independentista con otro proyecto de España" que acabe con la división social [???] , como le dijo esta semana a Daniel G. Sastre en una entrevista con EL MUNDO.

La austeridad interna que los nuevos partidos -y los tradicionales, a rebufo- pregonan tras años de corrupción, ya la practicaban los recién estrenados políticos de aquel ayuntamiento de 1979. "Todos teníamos nuestros trabajos. No cobraba nada por ser concejal; no me acuerdo si algo, muy poco, por asistir a los plenos". El premio era disfrutar y construir la concordia civil. Inés García ve aquella época como un modelo. "Era una ilusión grandísima cuando él fue concejal. Los comunistas se llevaban estupendamente con él y con los demás. Ése era el espíritu y fue un éxito". ¿Hace falta una Segunda Transición? Dicen que sí, y sostienen que entonces había más comprensión. "Toleramos menos hoy", lamenta ella. "La gente quiere convivir en paz, pero se fomenta el enfrentamiento y la desunión, es penoso. Ella (su hija) es partidaria de que se vuelva a convivir". El padre pide que para construir lo nuevo no se eliminen los cimientos.

"La Transición tiene muchas cosas valiosas, ¿cómo vamos a destruir ahora la Constitución?".

Salmoral, Jerez y Barcelona forman el triángulo ibérico de la familia, que, además del padre y la hija, tuvo como pariente político al primo paterno Moisés Arrimadas Esteban, delegado del Ministerio de Vivienda en Cádiz en los 60 y gobernador civil y jefe del Movimiento en Cuenca y Albacete en los 70, como reveló Jordi Pérez Colomé en El Español.

La única pega que Rufino pone a su hija: 'Es del Barça'. PABLO GARCÍA / MARCA

El padre, nacido en 1937, en plena Guerra Civil, estudió Derecho en Salamanca, al igual que antes el abulense Adolfo Suárez, y licenciado con 22 años marchó a Barcelona, donde pasó la mayor parte de los 60 trabajando de policía en la Policía Científica, actividad que simultaneaba ejerciendo en las horas libres en un bufete de abogados. En Barcelona nació en 1969 su hijo mayor, que ahora vive en Bruselas. Allí el policía y letrado aprendió catalán y lo hablaba con muchos clientes. En cambio, su mujer, que pasó pocos años en la ciudad (vivían por la plaza de Tetuán, en el Ensanche), no lo aprendió: "Lo entiendo, pero menos de lo que me gustaría. La lengua no se puede imponer".

En 1970 se mudaron a Jerez, en la otra punta de la península, porque los padres de ella tenían negocios en el vecino El Puerto de Santa María y querían estar cerca de la familia. El padre pidió la excedencia de policía y se dedicó en exclusiva a la abogacía en su propio despacho de la calle Descalzos de Jerez, donde le ha tomado el relevo uno de sus hijos, Alberto Rufino, que es procurador. Todos sus vástagos, menos la otra hija, aparejadora, hicieron Derecho. A ninguno de ellos les dijeron lo que tenían que votar; eso sí, les animaban a que lo hicieran siempre. A la pequeña, de todos modos, habría sido imposible dirigirle el voto, apunta la Inés veterana.
"Siempre ha tenido su criterio. No la callábamos ni debajo de agua. Como era la pequeña, tenía que sacar la cabeza para discutir con los hermanos". Así, en las discusiones caseras y escolares, se fraguó su habilidad para el debate, alejada siempre de los polos. "Nunca ha sido de extremismos de izquierda o de derecha [???]. Siempre le ha gustado discutir por lo que es justo".

¿Y cómo esa niña de padres salmantinos que nació y se crió en Jerez hasta que se fue a estudiar Derecho y Administración y Dirección de Empresas a la Universidad Pablo Olavide de Sevilla se hizo, además, catalana?

Cuentan que desde niña "estaba enamorada de Barcelona y del catalán": por la resonancia de que sus padres vivieron allí, porque tenían algunos parientes en la ciudad, por el fútbol... "Ella es del Barcelona y yo del Madrid", dice el padre. El fútbol contribuyó a alimentar la vocación catalana -buscada, no adquirida por adopción o asimilación- de la Inés niña que estudiaba en el colegio religioso privado Nuestra Señora del Pilar. Lo recuerda su madre. "Vivía en un chalé de aquí al lado un futbolista del Jerez que se llamaba Fàbregas, como Cesc Fàbregas [en realidad era el jugador Jordi Fabregat]. Era de Tortosa (Tarragona) y su hija, Gloria, que era compañera de Inés en el colegio, venía todas las tardes aquí a enseñarle catalán, cuando estaba en 7º y 8º de EGB", entre los 12 y 14 años.

Tras licenciarse en Sevilla (su formación incluyó una estancia Erasmus en Niza), Inés Arrimadas trabajó en la oficina en Jerez de la consultora catalana Daleph, lo que la llevaba a menudo a reuniones en Barcelona, hasta que, relata la madre, acabó quedándose a trabajar allí desde 2008, con 27 años. Tomó clases de catalán pagadas por la empresa hasta dominarlo. Un día en 2010 fue casualmente a un acto de Ciutadans, le gustó, entró a militar en el partido, Rivera vio en ella talento político, la promocionó como líder de sus Juventudes, la metió como cuarta en la lista por Barcelona y salió elegida diputada en 2012, cuando obtuvieron 9 escaños.

"Fue la primera, con Rivera, que empezó a hablar en castellano en el Parlamento catalán; antes nadie se atrevía", dice la madre, que presume de que su hija "habla inglés, francés y catalán perfectamente". Atribuye al president Artur Mas el mérito de catapultar a Arrimadas y al grupo parlamentario de Ciutadans como segunda fuerza y primera de los constitucionalistas. "Si hubiera agotado la legislatura, ella habría estado cuatro años de rodaje, pero este hombre adelantó las elecciones y de 9, a 25. Se lo dije a mi marido el día de las elecciones, aquí en casa: "Esta niña ya es imparable". Esa tarde me dijo su hermana que estaba muy nerviosa. Tenía una responsabilidad muy grande".

¿Le echan en cara en Cataluña: "Mira esta jerezana, que viene aquí a querer mandar"? "Eso mismo se lo he preguntado yo", responde el padre, "¿te han atacado por ser andaluza?; dice que hay alguno, pero no". Sería incongruente que independentistas que reclutan para su causa a catalanes de adopción echaran en cara a la española no ser catalana de pura cepa. Que no sufra ataques importantes por su costado jerezano refleja la madurez en general de la sociedad catalana. Un sentido cívico que demuestra la propia Arrimadas saliendo con el diputado de Convergència Xavier Cima. ¿Ella es catalana? "Tiene mucho amor a Cataluña, pero nunca dejará de ser andaluza", dice el padre. La madre: "Ella quiere seguir su vida en Cataluña". Como producto político y cristalización social es una síntesis estupenda: andaluza, española, europea y, por propia voluntad, catalana. Su autodeterminación.

Ciudadanos aspira a ser el árbitro y el artífice de una reforma profunda en España tras las elecciones generales del 20 de diciembre. Como lo fue Suárez antes del bipartidismo. Según destacan sus padres, la hija suele decir que Suárez es su "modelo político". Los padres no recuerdan que ella se interesara mucho por los años de su padre en la UCD, aunque algún influjo le debió quedar, siquiera por la actitud tolerante de ellos y el mensaje machacón de su madre: "Siempre se lo digo cuando va a una tertulia de la tele: no te metas personalmente con nadie, no me gustaría que te lo hicieran a ti. La política es hacer propuestas, las tuyas y las de los demás, y debatirlas".

Rufino Arrimadas también admira a Suárez. "Fui a recogerlo al aeropuerto cuando vino a Jerez. Tengo una foto con él. También tengo fotos con Calvo Sotelo, Aznar, Rajoy, Arenas...". Apunta que tenía buena relación con el suegro del socialista Felipe González, el padre militar de Carmen Romero, que veraneaba debajo de ellos en la playa de Valdelagrana, en El Puerto de Santa María. Pero les falta una foto que actualice el álbum. La del último cartel electoral de su hija y Rivera, firmado por ambos. Se lo pidieron a su hija y todavía la están esperando.

Ciudadanos no tiene asegurados con ellos dos votos más para las generales. "Nosotros votamos al PP. Y no somos mucho de cambiar", dice la madre. Así es desde que dejaron la UCD en los 80 y pasaron a militar en el PP. Aunque admiten, bromeando, que esta vez quizás cambien de nuevo. "Tenemos dos meses para pensárnoslo".

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